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muy bien que el gran público sea fiel a ese encumbrado reducto artístico,
pero es una pena que los montevideanos no estén igualmente familiarizados
con otros museos de acceso libre, como el que en el corazón de Pocitos
(Cavia 3080) atesora la colección privada de Alejandro Artucio Urioste:
unos dos mil 400 azulejos franceses y españoles reunidos a lo largo
de treinta años. Las puertas están abiertas de martes a domingos en el británico horario de 13.15 a 18.30, y una llamada con cierta anticipación al 709 6352 permitirá organizar una visita guiada, sin importar el número de personas interesadas. Si las apetencias museísticas vienen por el lado de la historia nacional, conviene darse una vuelta por el Museo de la Casa de Gobierno (Palacio Estévez, Plaza Independencia 776, de lunes a viernes entre las 10 y las 17) para repasar la historia de los elegidos por el pueblo y asombrase con una memorabilia que incluye la volanta de Fructuoso Rivera, cadenas de reloj trenzadas con los cabellos de Bernardina Fragoso y Ana Monterroso, un teléfono a magneto del despacho de José Batlle y Ordoñez y hasta Coquimbo, el perro -embalsamado- que perteneció a Venancio Flores. El interesante periplo republicano se inicia en 1830 y, por las dudas, se detiene en 1967. Aire libre, Verdor Gratuito Mientras algún mal nacido con carnet no disponga lo contrario, respirar sigue siendo gratis. Y uno de los lugares más distinguidos para tomar aire puro en Montevideo es el Club de Golf de Punta Carretas, donde habría que pagar una suculenta matrícula y una generosa cuota mensual para asociarse con todas las de la ley. Afortunadamente, queda el consuelo de los domingos, cuando el Parque de Las Instrucciones de 1813 -tal su nombre oficial- hace gala de su condición de paseo público, gentileza a menudo interrumpida por torneos u otros eventos que suelen extenderse desde Abril hasta Setiembre. Sin émulos de Tiger Woods a la vista, cualquier mortal puede dejarse caer por allí los domingos de tarde, pasear por el vasto parque diseñado por el inglés Allister Mackenzie, leer un libro bajo los eucaliptus, o simplemente disfrutar de las cinematográficas vistas sobre la rambla, el Centro de la ciudad y más allá también. Igualmente bucólicos, aunque por cierto menos distinguidos y no tan bien cuidados, otros parques montevideanos ofrecen respiro y deleites varios sin requerir desembolso alguno. Una vuelta por el Museo Blanes (cerrado los lunes y abierto todas las tardes entre las 13 y las 19) permitirá, además de una puesta al día con los requiebros artísticos del pintor de la Patria, asombrarse con las pretensiones italianas de la vieja quinta de Raffo, parienta remota de las villas de Palladio erigida en estas tierras por el ingeniero Juan A. Capurro. El visitante que no se conforme con el Juramento de los 33 Orientales, o con el derroche de columnas, balaustres, dinteles y almohadillados de la casona, podrá encaminar ahora sus pasos al renovado jardín japonés, un curioso espacio donde la naturaleza es reinterpretada idealizando sus ritmos y formas. En torno a una wabi-cha (casa de té japonesa), rocas, arena, agua, puentes, linternas de piedra y peces juegan un papel casi escenográfico al aire libre. El parque está abierto de martes a domingo entre las 11 y las 18. No lejos de allí, el Rosedal y el Jardín Botánico ideados por el paisajista francés Charles Racine ofrecen más remanso y verdor gratuitos en el corazón del Prado. Para que la recorrida entre cipreses, coronillas, lapachos, castaños, magnolias, plátanos, cedros, madroños y otras especies de los cinco continentes sea más ilustrativa, conviene pactar una visita guiada llamando al 336 4005. Hay otros oasis urbanos, ya que no sólo de parques vive el Montevideo gratuito. Pruebas al canto: si es sábado, es Ciudad Vieja. Todavía bastante menos trillada que la de Tristán Narvaja, la feria de antigüedades que envuelve generosamente la fuente belle époque de la Plaza Matriz puede deparar más de una sorpresa, y es el punto de encuentro obligado para los curiosos que trajinan cada sábado el paseo cultural amenizado por museos y entretenimientos callejeros de todo tipo. Mimos, bailarines y cantantes entretienen a unos, mientras otros prefieren husmear en el Cabildo cómo vivían los burgueses del 900, echar un vistazo a vírgenes y santos muy bien iluminados en la Catedral (donde la música sacra alegrará los oídos), o repasar los aciertos constructivos del maestro Joaquín en el Museo Torres García, abierto de lunes a sábados a pasos de la Puerta de la Ciudadela. Privilegios Mayores
También los viernes, pero a partir de las 16, tienen lugar interesantes conferencias en el Aula Magna Rodolfo Tálice. En el corriente Mayo, por ejemplo, disertarán la escritora Mercedes Vigil (sobre el Castillo Pittamiglio, el viernes 10), la profesora Diana Dumar (Educación y Democracia, viernes 17), y la actriz y locutora Ana Rosa (La experiencia teatral como revelación, viernes 31). Las conferencias se prolongarán al menos hasta finales de Junio y los temas, como se ve, cambian semana a semana, de modo de contemplar todos los gustos. Los veteranos gozan ya desde hace tiempo de regalías varias en Montevideo. Con más de 60 años no hay que pagar nada a cambio de una entrada para ver a la Comedia Nacional en sus funciones de domingos o feriados, lo cual echa por tierra toda excusa para perderse las proezas histriónicas de Estela Medina, los desplantes vocales y gestuales de Armando Halty, o los gráciles movimientos de Levón sobre el escenario, por citar sólo tres ejemplos emblemáticos del elenco municipal, que ahora mismo ofrece a los veteranos cinco alternativas teatrales para aliviar su presupuesto cultural. Quienes prefieran el tango al teatro pueden encontrar consuelo en las charlas que, miércoles a miércoles viene organizando sin costo alguno Joventango en el Centro Cultural del Mercado de la Abundancia (San José 1312, 20.30 horas). No se le pedirá la cédula a nadie para entrar, sino disposición y ánimo para discutir temas como los que ya animaron las charlas del pasado Abril: ¿la vanguardia en el tango nace con el aporte de Julio Decaro?, ¿y después de Piazzola, qué?, ¿hay escuelas interpretativas que no tienen futuro en el tango?, cantores, ¿eran los de antes?, o ¿qué significa Carlos Gardel desde el punto de vista musical? Aprender
no cuesta nada
La lista
de cursos gratuitos que ofrece el Centro Cultural La Casona es abrumadora:
además de crochet, flores secas, danzas tradicionales, pintura
al óleo, atención sicológica, inglés, francés,
alemán, italiano, portugués, yoga, orientación vocacional,
formación empresarial, historia de las instituciones políticas,
literatura, barro alfarero, taller de escritura, restauración de
muebles antiguos, crecimiento personal, tejido a mano, macramé,
teatro leído, marketing para ventas, pátina y decoupage,
metafísica, introducción al color, historia de las religiones
y las sociedades secretas, taquigrafía, Alco, Sipalky, pintura
en tela, coros, dibujo, percusión para niños, tango y gimnasia
para la tercera edad. Navegar
es necesario
Por si fuera
poco, siempre hay una computadora libre para chequear el correo electrónico
y un funcionario dispuesto a sacar de dudas a los inexpertos. "Mucha
gente llega sin saber nada de computación y nosotros estamos acá
para ayudarlos", resume Diego Pinto, tutor en la biblioteca cerrense
de Grecia 3617, donde desfilan en promedio unos 25 internautas por día. Pasear
es un placer
Para el corriente
2002, la agenda prevé una recorrida por el Cerro de Montevideo
con salida desde la Plaza del Inmigrante (a las 15 horas) y remate en
la Fortaleza, que en tal ocasión (Mayo 18) no cobrará entrada
por tratarse del Día de los Museos. Otras caminatas guiadas tendrán
lugar el 19 de Junio, cuando Pérez Santarcieri hará de las
suyas en la Ciudad Vieja, revelando los secretos del Cabildo y visitando
el Montevideo que conoció Artigas; el 18 de Julio, también
en la Ciudad Vieja pero con énfasis en la Jura de la Constitución,
el Montevideo romántico y el legado de ingleses y franceses; el
25 de Agosto, con rendez-vous frente a las vallas que tienen sitiado al
Teatro Solís (¿para cuándo joven?) y visitas al Club
Uruguay y la Catedral; el 14 de Setiembre una recorrida por el monumental
Palacio Municipal concebido por el arquitecto Mauricio Cravotto; el 12
de Octubre una incursión histórica por Colón; y promediando
Noviembre una por el Pocitos de sus amores.
Y tal como están las cosas, si al amor se suma el ahorro, tanto mejor. La lista de sugerencias, se sabe, nunca es definitiva, y no costará mucho descubrir otros secretos gratuitos, como los títeres que domingo a domingo alegran los mediodías en el Castillo del Parque Rodó,
Claro que siempre quedan otros recursos, como dar una vuelta con los nenes por el solemne mausoleo en el que la dictadura militar confinó los restos de don José, o sentarse a contemplar la catarata artificial de dudoso gusto en las canteras del Parque Rodó. ¿Suena aburrido? Ya vendrán tiempos peores. |
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