Uruguay 2002
Ya no reniegan de la polenta, toman más vino y menos whisky, controlan las salidas, y hasta se van de la peluquería con la cabeza mojada.
¿Cómo están reaccionado los ricos y famosos uruguayos ante los embates de la crisis?

Por Macarena Langleib.


Elbaum: lacirujía estetica puede esperar.

Bozzo: igual de rico, pero más barato.

Sayago: menos delivery, más control.

Ferrés un master en economía doméstica.

Etchegaray: mucho canje, poco costo fijo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La fiesta terminó. Según los economistas, la recesión lleva más de tres años instalada en Uruguay, y los cocodrilos asoman hasta en el bolsillo de los más acaudalados. Ellos han sido los últimos en reparar cuánto habían adelgazado las vacas, pero son los primeros a la hora de declarar austeridad. Nobleza obliga.

Obviamente, la suba del precio del boleto no les afecta demasiado, pero cuando pisan el freno en un semáforo y escuchan por enésima vez "¿una monedita?", comprenden que la crisis ya no se ve sólo por televisión. Están indignados con la suba de impuestos, y hasta pegan calcomanías a favor del recorte de gastos en el Estado. En sus ollas no falta, por ahora, ni estragón ni aceto balsámico, aunque la polenta viene ganando terreno sobre el caviar. No salen en los informativos quejándose porque la escuela donde van sus hijos se llueve, pero están alarmados con la matrícula del colegio o la universidad privada, que se fue a las nubes.

Según estudios de la consultora KPMG, los sectores de mayores ingresos están comenzando a sufrir la crisis. "Estamos igualando hacia abajo. La crisis breve pega a los más endebles. En cambio, cuando persiste, nadie puede estar ajeno. Es por eso que hay que derrumbar el mito de que la variable dinero no influye en esos estratos", resume la economista Mercedes Rial antes de agregar: "incluso en Estados Unidos, donde parecería haberse superado una recesión en un plazo breve, una gran preocupación de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, reside en el deterioro de la situación del 20 por ciento de los hogares más ricos a causa del aumento del peso del endeudamiento, porque estos sectores, además de consumir, tienen capacidad de ahorro e invierten. Y esto es lo que hace crecer la economía".

Y en Uruguay, ¿cómo se están ajustando el cinturón los más privilegiados?

Sin demasiadas vueltas, Alfredo Etchegaray asegura que vive del canje. Le regalan la ropa, lo invitan a un promedio de cuatro agasajos diarios, y habita en un apartamento de las Torres Naúticas que, para más datos, es "gentileza" de una inmobiliaria. A fuerza de favores "bien ganados" y de una permanencia récord en las altas esferas de la sociedad, el famoso playboy y party maker local declara un irrisorio presupuesto mensual de 600 dólares. Creer o reventar.

Etchegaray asegura que se atrasa en el pago de la patente de su 4 X 4 "como cualquier hijo de vecino", y jura que hace tres años redujo sus costos fijos en un 90 por ciento. "Llegué a tener diecisiete personas, y actualmente no tengo empleados. Hace dos veranos que las oficinas que utilizo en Punta del Este son prestadas, y tengo un solo celular, cuando llegué a tener quince". Hay más: no tiene televisión por cable. "Mi familia no padece problemas económicos" -avanza entusiasmado Alfredito- "pero tampoco gasta. El secreto es no tener costos fijos", resume el empresario, que ahora prefiere presentarse como periodista y "optimista".

Vergüenza ajena


No hace falta ser Bill Gates para sentir pudor del propio caudal cuando, alrededor, son muchos los que pasan necesidades. Entre los adinerados, no sólo hay miedo al fisco, sino también al qué dirán. "En los hogares más ricos existe una tendencia a subdeclarar ingresos provenientes de fuentes no salariales y dicho comportamiento se habría exacerbado a medida que se profundiza la crisis, debido a la necesidad de parecer menos rico", señala el informe firmado por KPMG.

"Este es un tiempo en que no hay que tener ningún tipo de actitud que agreda al otro", asiente por su lado Mecha Gattás. "Salir con un saco de visón a la calle en un convertible es como comer chocolate delante de un diabético. Yo tengo un auto blanco, pequeño".

La inquieta empresaria, escritora y artista plástica, confiesa haber sentido el golpe de la crisis económica. "No puedo dramatizar con respecto a lo que le pasa a otra gente, pero siento la crisis", resume Gattás, que debió abandonar la "compulsión a la compra", un vicio de antaño para esta VIP que también dejó en el recuerdo los grandes saraos que organizaba en su casa. "Ahora es como otro sistema. El otro día vinieron unas amigas, tomamos un café con masitas y lo pasamos bárbaro".

Claro que siempre quedan otros recursos, como un reciente viaje en solitario al desierto de Atacama que colaboró "a ver el mundo con otra óptica". Al regreso, invitada a un cumpleaños en una embajada, en lugar de llevar el regalito de rigor, Mecha y sus amigas aportaron sobres con dinero para una obra social. "Creo que esta crisis, que va a durar un buen tiempo, ha aumentado los lazos familiares y de amistad. Es brava, pero hay que afrontarla y no ponerse en negativo. Hay que preguntarse ¿qué puedo hacer?".

Igualmente sosegada, pese a los ajetreos habituales de una mudanza, está la consultora en comunicación e imagen Verónica García Mansilla. "Estoy mucho más ordenada en los gastos. Lo de pasar la ropa de los chicos de uno a otro siempre lo hice", cuenta esta madre de cuatro, que además se desempeña como directora de Nueva Comunicación. "No soy consumista per se. Para mí, busco cosas cancheras de época, porque me divierte la moda que está volviendo. Además, cuanto más trabajás, menos tiempo tenés para consumir. Lo que sí he hecho, es dejar de salir a comer tanto afuera".

También hubo beneficiosos recortes en materia de vacaciones: fanáticos del ski, ella y su marido -ambos argentinos radicados en Uruguay- aprovecharon la caída de precios en su país natal para gastar menos a la hora de tomarse un respiro. "Igualmente me parece que hay que cuidarse, ser previsor, ver por qué elegís algo y valorar lo que tenés", concluye García Mansilla, orgullosa de no haber tenido que recurrir a despidos ni rebajas de sueldo en su empresa. "Mientras pueda, para mí es muy importante que la gente esté contenta".

Fernando Parrado no se jacta de lo mismo. Aunque guarda celosamente todo comentario sobre su vida privada, como empresario lamenta haber enviado empleados al seguro de desempleo. "Se nota cómo entra mucha menos gente a los comercios, y se recauda menos". La caída en la facturación también obligó a cortar los celulares de los vendedores y reducir los gastos en combustible. "No escapo a las generales de la ley, aunque supongo que siempre habrá alguien a quién le va bien", resume el ex rugbier del Old Christian's Boys.
Sin embargo, las quejas se multiplican aquí y allá. Incluso en la automotora Hilton, que ofrece autos importados para un sector del mercado de excelente pasar, la fidelidad de la clientela está a prueba. Jerónimo Silvariño, uno de los directores de la empresa, cuenta que en lugar de deportivos y convertibles, los compradores se vuelcan ahora a autos más discretos. "El segmento alto de clientes es el que más especula y el que menos expectativas tiene respecto al desempeño económico del país", resume Silvariño antes de contar que varios negocios fueron pospuestos hasta que el Fondo Monetario Internacional confirmó la ampliación de su crédito a Uruguay.

En tren de incentivar la compra de automóviles, Hilton escoge semanalmente cinco modelos de su stock y los ofrece con descuentos de precios que alcanzan el 10 por ciento.

Mis bienes, mis males

"Hoy, los inversores piden rebaja en las comisiones. Si se trata de un cliente con varias operaciones o con cierta antigüedad, esto es una práctica muy frecuente. También lo es que los escribanos cobren por debajo de sus aranceles", admite Julio Villamide, agente inmobiliario y director de la revista Propiedades. Según el experto, los sectores de ingresos altos han diversificado sus ahorros invirtiendo en propiedades, "considerando que no pueden ser confiscadas". Para más datos, la colocación del dinero privilegió los locales comerciales bien ubicados y las viviendas pequeñas sobre la costa.

Además de los inmuebles, también los bienes muebles se suman a la danza de la crisis, que obliga a bailar incluso a los más acomodados. Según el rematador Horacio Castells, no es cierto que los subastadores hagan su Agosto en momentos como éste. "Así como hay gente que se tiene que desprender de sus cosas, del otro lado hay un comprador con poder adquisitivo. En los últimos meses tuve remates importantes a raíz de sucesiones, y por otro lado, hay un mercado de arte internacional vigente, ya que Europa no tiene la crisis que se vive en el Mercosur. Los remates no son un indicador de cómo está afectado la crisis al sector más pudiente, porque en general, en este negocio los momentos de auge son mejores que las crisis, porque la gente no quiere mal vender a bajo precio lo que tiene".

Los sacudimientos económicos internacionales han afectado hasta las firmas más prestigiosas. Entre otras vicisitudes, los atentados del 11 de Setiembre obligaron a un repliegue a la casa de subastas Christie´s, que en Diciembre cerró varias oficinas en el mundo.

"A pesar de la crisis, lo que más se vende es lo de máxima calidad", cuenta Cristina Giuria de Berenbau, que aunque ha dado un giro a su carrera sigue en el rubro del asesoramiento en arte y subastas, ahora en forma independiente a través del contacto con expertos de Christie's, Sotheby's y Phillips.
Según ella, por el momento en Uruguay no es tan común como en Argentina que las personas se decidan a deshacerse de sus objetos valiosos con premura.

El pintor Fito Sayago vende tan bien sus cuadros a galerías de Japón y Estados Unidos, que puede decir sin reparos que su cinturón ha tenido que ajustarse menos que el del resto de la gente. "Renové contrato por cinco años más y resisto la crisis", bromea en su casa de Carrasco. "Recortamos gastos que en algún momento parecían superfluos, pero a los que uno se va acostumbrando, como los pedidos de comida a domicilio entre semana".

Ese es el ajuste más lamentado por sus cuatro hijos, que extrañan el delivery diario, pero a diferencia de otros amigos del barrio no han tenido que abandonar el colegio privado al que asisten actualmente. "No me endeudo, pago el colegio adelantado y saco partido de ciertos descuentos", resume el artista plástico antes de contar que, sí, se tomó el trabajo de convenir mejores precios con el jardinero y el encargado de limpiar la piscina, y acostumbró a su esposa y amigos a cenar en restaurants donde la relación precio-calidad sea conveniente.

También Philippe Pinet, director del club de tennis La Caleta y creador del Jazz Tour, puso la lupa en las cuentas de su casa. Actividades extracurriculares como música y karate fueron las primeras en volar para despejar el presupuesto familiar. "Hasta que se acomode la cosa" -avanza Pinet- "a mi mujer le pasaron el sueldo a pesos, así que cobra menos, y yo también renegocio todos los acuerdos en el club, donde tuve que mandar gente a seguro de paro. En casa, traté de mentalizarlos a todos como cuando uno tenía cien pesos a los 15 años: controlamos las salidas".

Los jóvenes de mayor poder adquisitivo están controlando igualmente otros gastos, como los relacionados con la compra de ropa. Según Elianne Litwin, dueña del franchising uruguayo de la boutique argentina Chocolate, la colección de este año "se redujo" en proporción a la menor producción y al descenso de las importaciones. Aunque "los precios están a la mitad o menos que el año pasado", la cautela del público ha obligado a un pedido de prendas menor al habitual. En la colega Magma, donde los zapatos italianos arrancan en los 80 dólares y pueden trepar a los 250, también se nota cierto achique: las clientas que antes se llevan tres o cuatro pares, ahora salen del local de Antonio Costa sólo con uno.

 
 

Copyright © Revista Paula diario El Pais. Todos los derechos reservados
Optimizado para una resolución de monitor de 800X600

<%certificaPath="/suplementos/paula/"%>