Diseño lúdico

¿Quién dijo que la estética es cosa seria? Si además de reconfortar la vista se estimula el espíritu lúdico, la respuesta es la línea de juegos decorativos de Elemento H, la grifa que desde hace un año desarrollan la diseñadora Halina Egaña y la arquitecta Nicole Herrnstadt. Así por ejemplo los tateti de acero y vidrio, o las damas chinas de acrílico configuran un objeto de estilo contemporáneo con un valor estético propio además del funcional. En esa misma línea los ceniceros de vidrio que contienen agua de colores, o los saumerios de neta inspiración oriental otorgan un toque futurista a cualquier rincón de la casa.
Elemento H funciona bajo la premisa de una estética depurada. La clave de la innovación está en el diseño, aseguran Herrsntadt (33 años) y Egaña (31), quienes trabajan con artesanos locales y redescubren una nueva dimensión a objetos ya existentes, como los caleidoscopios de acero o los portavelas de madera con lustres oscuros.
"Nuestra búsqueda es para elementos que reflejen nuestra época y nuestro espíritu estético", señala Egaña al tiempo que aclara que los objetos de Elemento H se consiguen en Magma (Antonio Costa 3572).






Arquitectura interior

Las líneas verticales y horizontales sostienen el mundo de Rosana Iacovazzo, una joven arquitecta que se ha especializado en la elaboración de muebles y accesorios básicos. Aquellos que buscan la funcionalidad combinada con la estética, no dejarán pasar los amplios y cómodos sofás rectilíneos, los pufs de colores vibrantes con rueditas, o los compactos espejos con base de metal, por citar sólo algunas de las creaciones que les han valido fieles seguidores.
"Los arquitectos tenemos un punto de vista que tiene que ver con el estilo de vida y los gustos particulares de la profesión. Es así como en mi trabajo las formas del interior van acompañando las del exterior. Todo va evolucionando parejo, aunque en distintas escalas", explica la profesional. Bajo ese concepto, las representaciones puras de Iacovazzo responden a la tendencia a simplificar las cosas que requiere la vida moderna.
En algunas ocasiones su trabajo se combina con la obra de su marido, el artista plástico Martín Mendizabal.
Las creaciones de Iacovazzo se pueden adquirir en la tienda Magma o en el estudio particular de la arquitecta, de la calle Sucre 1129



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