Alta Costura 2002
Referente de la moda en Uruguay, Carlos Carreras acaba de celebrar 25 años en el oficio de la Alta Costura. A todo trapo, su última colección sigue imprimiendo el glamour que su genio creativo ha emanado a lo largo de un cuarto de siglo.

Al evocar la opulencia de Lacroix, la osadía de John Galliano, y la elegancia de Christian Dior, las colecciones de Carlos Carreras constituyen la quintaesencia de la Alta Costura uruguaya.

Este apasionado modisto nacido en Rocha, descubrió en la adolescencia que para poder ir detrás de su sueño, tenía que luchar contra los prejuicios de una pequeña ciudad y enfrentar a su padre. "Era un hombre con complejos de machismo, muy encasillado. No podía creer que el único hijo varón que tenía se dedicara a hacer trapos para mujeres. Yo le decía que no se opusiera, que eso lo había mamado desde niño, con la madrastra de mi padre, que fue la mejor modista de Minas, y con mi abuela, que me enseñó a incrustar los encajes de forma que no se encontrara una sola costura", recuerda hoy el modisto desde su señorial departamento en el Centro de Montevideo.

Colección 2002
Solero de chiffon con guarda de encaje en ruedo y escote, acompañado de espectacular tapado de vuelos en crin de seda y detallede rosas en raso y organza.
Su juventud la pasó yendo y viniendo de Rocha a Montevideo, hasta que a los 29 años aterrizó en París deslumbrado por el mundo de la Alta Costura. De la Ciudad Luz siguió a Barcelona, donde hizo un seminario con Pedro Rodríguez, "un gran modisto español, a la altura de Nina Ricci. En ese viaje conocí la sastrería en Dior y me quedé muerto. Me decía: 'yo quiero ser Dior en Uruguay'. Cuando regresé a Rocha, empecé a usar buzos de color rojo, amarillo o verde. En ese momento, que un hombre se pusiera esos colores generaba comentarios que me hacían reír. Hasta pinté mi moto de rosado y me paseaba por toda la ciudad".

Pero fue la iniciativa de Gerardo Alvarez, que puso en órbita las pasarelas y los desfiles en tierra oriental con su ciclo fermental Moda Uruguay, quien le abrió la puerta a Carreras. Las críticas de la prensa especializada y el aplauso del público ubicó al rochense en los escaparates de la moda local. Con el tiempo, no hubo mujer en el Río de la Plata que no cayera rendida a sus creaciones. Desde el principal balneario uruguayo dictaría las tendencias de la Alta Costura para estos lares: "la experiencia en Punta del Este fue divina. Nunca había hecho tanta plata en un mes. En veinte días hice 30 mil dólares", recuerda.

Sus vestidos se pasearon por todo el mundo de la mano de Zulemita Menem y la ex Primera Dama Marta Canessa de Sanguinetti, a quien asegura haberle cambiado el look. "La señora Marta es una dama, pero es como yo: una violeta entre las hojas escondida. Entonces, de a poquito fuimos cambiando los largos, porque era como una monja, hasta llegar a los tailleurs que le quedan espectaculares".

"Un gran modisto se distingue en un traje de linea pura, porque ahí se notan todos los defectos.Si no está perfecto, mejor no hacerlo porque te quemás.Para mi, esos trajes son un desafío".

Dueño de una mirada incisiva y de un vocabulario mordaz, Carreras asegura que las pasarelas no fueron excesivamente generosas con su trabajo. "Me parece que le di a la moda uruguaya más de lo que ella me dio. Yo doy cien y mis clientas me responden cuatro. Porque me exigen París y pagan Montevideo".

Colección 2002
Vestido de crepe estilo Belle Époque con cola.Vuelos de organza mezclada con tul y grandes flores que asoman en contraste de color.

Con tantos años de trayectoria, los agradecimientos y los reproches, los aciertos y los errores, son aprendizajes de la vida. Todo este tiempo le dio al modisto la experiencia y la seguridad de saber quién es y qué lugar ocupa en el mundo de la moda local: "acá ya no me defino. Sé lo que valgo, cada uno sabe lo que vale. El número uno se lo dejo a los demás para que se peleen. Yo soy Carlos Carreras. Nada más".

Los dardos de Carreras:

El modisto no tiene pelos en la lengua a la hora de expresar su visión de la sociedad uruguaya, la moda en el mundo, las modelos y su lugar en el ámbito local. Estos son algunos de sus pensamientos.

* "La mujer acá usa colores. Es el hombre el que se viste horriblemente triste. En Uruguay, la mujer es más de avanzada que el hombre; sin embargo en Argentina el hombre es un figurín. Yo no me compro trajes acá porque no me gustan".

* "Pienso que soy artista, y un artista no mira el precio, no le importa. Aunque se funda quiere hacer algo y lo logra".

* "Antiguamente la moda la dictaban los modistos: imponían los largos, los escotes... Después la gente se rebeló contra los grandes dictadores de la moda. Últimamente los modistos proponen y la mujer acepta".

* "El noventa por ciento de la gente se está vistiendo mal. En la calle no se ven prácticamente mujeres bien vestidas, y la que lo hace, ya ni se anima a vestirse porque la gente se da vuelta para mirarla como un bicho raro".

* "Una buena modelo se siente diva porque es una diva. Conocí dos modelos que eran verdaderas divas: Fanny González y Dinorah Fórmica. Hoy las modelos son más humanas, las otras eran diosas: acá ellas y allá el pueblo"

* "Cuando hago un traje le pongo todo: cabeza, manos, alma".

* "Es imposible que Uruguay le de un toque particular a la moda, porque acá no hay mercado. Lo máximo son los modistas que adaptan la moda europea para nuestro entorno"

* "Pienso que la mujer que es consciente no se va a vestir nunca mal. Para vestirse bien, una mujer no sólo necesita dinero, sino tener buen gusto. El consejo que les doy a mis clientas es que tengan una base, y la base es un tailleur negro"

Colección 2002
Tailleur en crepe de seda con detalles en chiffon.Solapa de encaje con bordado a mano y manga en terciopelo con taffeta y moña de raso.
Pollera de shantung con guarda en encaje chantilly.

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